Cuando llegue me
la encontré sentada en el hall, acompañada de su madre y su hermana, mirando a
la pared. Al acercarme vi que estaban conectadas
a internet, en un puesto fijo que ha instalado el hospital, leyendo el email de su
hermana. Había recibido un carta para Miriam y se la estaba leyendo en voz
alta. Le di a Miriam una caja de bombones que llevaba para ella y me retiré
enseguida, por discreción, para dejar que leyesen tranquilas y en la intimidad.
Les esperé en el
hall, mirando gran un belén que habían colocado en la entrada. Un belén muy
completo, con el típico molino, el pozo, el rio, la herrería, los pastores, la
escuela, la iglesia... Me llamó la atención el ver a un grupo de hombres
jugando a la petanca; ¡para mí toda una
primicia! También me sorprendió el hecho de que no hubiera figura del Niño Jesús
recién nacido. Parece ser que en Suiza no lo ponen hasta el día 24, fecha de su
nacimiento. Me contaron luego como en Bolivia lo hacen igual. Me sorprendió,
pues era la primera vez que yo veía un Belén sin protagonista, pero me pareció un
argumento bastante lógico.
Llegaron al poco
rato hacia donde estaba yo, pues Miriam no se concentraba en la lectura. Se comió
un bombón, despacito pero entero y con gusto. Ha avanzado mucho con la comida, ya
come bastante y de todo, y yo espero que si sigue así lo de quitarle la sonda será
cuestión de poco tiempo. Yo la vi guapa, con el pelo limpio y recogido en una
coleta. Pero con un gesto un poco triste, y algo apagada. Supongo que es normal
considerando las últimas semanas que ha tenido y el parón en sus terapias. Ella insistía en volver a su cuarto para
echarse en la cama y que le cambiasen el pañal. Sigue teniendo la misma obsesión, y es difícil
conseguir que se olvide y se concentre en otra cosa, aunque su madre y su
hermana no dejan de intentarlo una y otra vez con un gran alarde de cariño y de
imaginación. Le propuse hacerle una trenza, y ella se dejó hacer...
En esto llego un señor
mayor, de aspecto triste, a quien saludaron y a quien preguntaron por su hijo.
Hablaba un francés bastante limitado y
con un acento raro. Cuando se fue me explicaron que era turco, y que tenía
allí a su hijo de veinte años recién ingresado, en coma tras un accidente. La hermana me comentó que no sabía si debían
hablarle de Miriam y del libro. Yo les dije que podían hacerlo si a ellas
les parecía que eso podía ayudar a alguien. Añadí que yo en mi próxima visita no tendría
inconveniente en ir a ver a su hijo si él lo deseaba. Veremos.
Me alegré mucho
de que tuvieran esa facilidad de conectarse a internet y les animé a repetir en
el futuro. De hecho pude ver como Miriam
consigue ya teclear bastante bien, aunque despacio. Ella sigue sin recordar su palabra clave, y
por tanto sin poder entrar a su antiguo email. Volví a sugerirles que o bien
recuperasen su palabra clave explicando la situación al proveedor del servicio o bien le abriesen un nuevo usuario.
Subimos hacia su habitación,
que ahora es otra diferente a la que tenía antes y además compartida con una señora
bastante mayor - que estaba viendo la tele. Para no molestar y poder charlar, nos
fuimos hacia una salita común que hay por allí cerca. No podíamos alejarnos
pues estaban esperando a que llegara la fisio en cualquier momento, aunque no sabían exactamente a qué hora
seria. Normalmente Miriam tiene un planning de terapias semanal, que
establecen cada lunes, pero como ella fue trasladada desde el otro hospital, esa
semana no estaba en el planning y había que esperar algún hueco libre. Preguntamos a
la enfermera, quien respondió que ese día no habría fisio, pues Miriam estaba cansada e iba a empezar
sus terapias poco a poco y tan solo a partir de la semana próxima.
Miriam estaba
poco habladora, pensando tan solo en poder irse a su cama y que le cambiaran el
pañal. Pregunté a su hermana sobre las
pruebas de incontinencia que le habían hecho en el otro hospital, justo cuando yo fui a visitarla la semana
pasada. Parece ser que según la ecografía tiene la vejiga bastante distendida,
lo que puede explicar esa sensación constante de estar mojada, de la que tanto
se queja. Le han puesto un tratamiento con una medicación especifica, que
tardara unos días en hacer efecto pero que quizás logre aliviarla bastante . Confió en
que en este hospital seguirán manteniendo el tratamiento iniciado en el otro.
Aun no han tenido una reunión con el médico, viejo conocido, pero esperan
tenerla la semana próxima y poder hacer algunas preguntas al respecto.
Para entretener a
Miriam, les conté una entrevista curiosa que he tenido esta misma semana.
Dando una vuelta por FNAC, hace unas semanas, vi un libro que me llamo la atención titulado "Estados alterados de consciencia". Me lo compre y me lo leí,
pensando en Miriam y en el coma. El libro contaba numerosos testimonios de
estados alterados de consciencia, de varios tipos, algunos de ellos de gente
contando sus experiencias cercanas a la muerte. Sus autores son una bióloga y
un psicólogo, el libro se publico hace pocos meses, y ellos han fundado un centro en
Ginebra llamado Noésis, , dedicado a obtener información, dar soporte e investigar sobre esos temas: http://www.noesis.ch/
Ante esta nueva
coincidencia, no pude resistir la tentación de ponerme en contacto con ellos y meter un poco la nariz ahí. Me invitaron a una
entrevista, que resultó ser el mismo día
y a la misma hora elegidos por el CERN para presentar públicamente unos resultados
sobre un importante descubrimiento científico. Contra toda lógica decidí perderme el
acontecimiento científico en lugar de anular la entrevista, y me fui a verles. Tuvimos una charla muy cordial, donde les conté
sobre mí y sobre Miriam y respondí a todas sus preguntas. La comunicación fue muy
fluida, me sentí comprendida de inmediato, lo que no resulta nada fácil hablando de temas tan poco racionales. Ellos
se interesaron mucho sobre el mundo del coma. No me parecieron locos, sino
gente inteligente que por las razones que sea considera que merece la pena investigar de manera seria sobre
la consciencia humana, la vida y la muerte. De hecho ya colaboran con ellos algunos médicos,
que en privado se empiezan a interesar por estos temas. No solo se han alegrado genuinamente de nuestro encuentro, también me han dedicado su libro, y me han invitado a su próxima reunión, en enero,
para que yo hable de ello a otras personas. Yo, claramente, he aceptado su invitación.
Se me hizo así la
hora de irme. Me despedí con un beso de la madre y las dos hijas, hasta enero, y me fui con una
mezcla de sensaciones difícil de explicar. Además de los últimos
acontecimientos, y de la vuelta a un
hospital y a un equipo médico que nunca me han convencido, me inquietaba la perspectiva de la Navidad. Yo me voy dos semanas de
vacaciones a casa de mis padres, donde además de estar con ellos veré a mis
hermanos, mis sobrinos y algunos viejos amigos. Y donde habrá fiesta, comida,
bebida, regalos, adornos, música y alegría prácticamente a diario.
Ellas, en cambio, la van a pasar lejos de su casa y en
un hospital.
La verdad es que estamos desvirtuando mucho el sentido de la Navidad...
Pero bueno, al
menos esta Navidad la van a pasar las 3 juntas, con Miriam consciente,
comiendo y hablando. Que no es poco comparado con las dos
anteriores.
Además, parece que este último mes se están
empezando a perfilar nuevos caminos. Esperemos con calma a la vuelta de las Navidades, a
ver a donde conducen...
Hola Inma,
ResponderEliminarComo me alegro de leer en tus líneas que Miriam vuelve a estar de vuelta, tras ese extraño traslado y aunque el equipo médico no te convezca del todo; pero es que "marean la perdiz" con estos "enfermos", sin saber muy bien donde colocarlos y que hacer con ellos, sobre todo si Miriam va recuperándose, cosa de la que me alegro profundamente.
En cuanto a lo de la incontinencia, hay un ejercicio que va muy bien llegando hasta desaparecer; te lo digo porque lo he practicado con mujeres que estaban a punto de ser operadas de este problema y en el lapso de varios meses, el problema se había solucionado. Si te interesa, te puedo decir cómo hacerlo, por si los fisios, tienen a bien practicarlo con ella. Si que me gustaría saber si Miriam puede ponerse de pie o hacerlo con algún soporte. Aunque si no puede, también puede ayudarle a fortalecer sus pies y sobre todo piernas.
Cesc nos hacía saber que tenía necesidad de ir al baño para hacer de vientre y cuando estábamos nosotras, prescindía del pañal sabiendo que había alguien que entendía su necesidad.
Espero que sea fructífero tu encuentro con ese centro interesado en los estados alterados. Y también es muy importante, reconocer en nosotros mismos, esas alteraciones que en muchas ocasiones se producen y que no percibimos por no creer posible o normal; sin embargo son una puerta hacia una percepción mucho más amplia...
Me encanta la imagen que has puesto de ese "papa noel".
Bueno querida, deseo un Feliz Solsticio para ti y para tus seres queridos.
Y como no, un gran abrazo para Miriam.
Besos
Montse
Montse! Muchas gracias!
ResponderEliminarClaro que me gustaría que me contaras lo del ejercicio para la incontinencia. Igual su madre y su hermana pueden practicarlo con ella a diario, y comentárselo a la fisio.
Yo también les digo que intenten usar la cunya, cada poco tiempo, para que vaya acostumbrándose. Pero es mas trabajo y ademas tenemos el problema de que aquí las enfermeras no dejan actuar a la familia, por temas de seguridad...
Mirian si puede ponerse de pie, con un soporte, y hasta dar unos cuantos pasos. Con la fisio al lado.
Ahora mismo me estoy yendo de vacaciones, y estare off-line dos semanas. Pero a la vuelta nos hablamos.
Felices Fiestas, o lo que sean, a ti también. Y un fuerte y apretado abrazo.